
La crisis económica argentina sigue golpeando a los sectores más vulnerables. La tasa de actividad en mayores de 66 años creció un 11% interanual, según datos del INDEC, lo que indica que muchos jubilados se ven obligados a volver al trabajo para cubrir sus gastos básicos.
La morosidad en las familias volvió a crecer en enero, alcanzando un máximo en dos décadas, y la inflación se mantuvo en 2,9% en febrero, muy lejos de la pauta salarial del 1% establecida por el Gobierno. Esto ha llevado a una caída del consumo y una disminución de la recaudación.
El Gobierno, ante la falta de margen para cubrir gastos, ha recurrido a postergar pagos para sostener el superávit fiscal. Se han registrado atrasos en el pago a proveedores, reintegros a exportadores y prestaciones en el área de salud.
La situación es crítica, y los especialistas advierten que la crisis puede profundizarse si no se toman medidas efectivas. La pérdida de empleos, la suba de la mora y la inflación incesante son algunos de los factores que contribuyen a la crisis.
El fenómeno del “trabajador adicional” se está dando en muchos hogares, donde personas mayores se ven obligadas a trabajar para complementar los ingresos familiares. Esto es un indicador de la gravedad de la situación económica.
La tasa de desempleo encubierto también ha aumentado, alcanzando un 13,8%, más del doble del desempleo oficial. Entre los jubilados, el indicador aumentó un 34,1% en un año.
El Gobierno parece estar recurriendo a medidas de corto plazo para abordar la crisis, pero los especialistas advierten que se necesitan soluciones estructurales para revertir la situación.
La crisis económica argentina sigue siendo un tema de preocupación para los argentinos, y es fundamental que se tomen medidas efectivas para abordar la situación y proteger a los sectores más vulnerables.






