
El mercado laboral formal argentino sigue en caída libre y sin indicios de estabilización. Desde que comenzó la administración de Javier Milei, se perdieron más de 300.000 puestos de trabajo registrados, según los últimos datos oficiales del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), que revelan además que solo en marzo de este año se eliminaron 10.728 empleos asalariados formales.
El retroceso no se limita solo a quienes trabajan en relación de dependencia: el informe también confirma una baja en el universo de trabajadores independientes —entre ellos monotributistas y autónomos—, un sector que hasta hace poco había mostrado mayor resistencia, pero que ahora también sufre el impacto de la contracción económica.
Por ramas de actividad, los efectos son muy marcados. Comercio e industria son los sectores más golpeados y concentran la mayor parte de las pérdidas registradas. En el caso del comercio, la reducción de puestos está ligada a la caída del consumo, el cierre de locales y la menor circulación de dinero en la economía. La industria, por su parte, atraviesa una crisis profunda: la menor demanda interna, los ajustes de costos y la falta de inversión llevaron a muchas empresas a reducir sus plantas de personal o paralizar actividades.
Los números del SIPA reflejan la cantidad de personas con aportes registrados ante la seguridad social, por lo que no incluyen el trabajo informal. Lejos de tocar un piso o iniciar una recuperación, el empleo formal acumula bajas mes tras mes, lo que genera preocupación entre especialistas, gremios y organismos vinculados al mundo laboral.
Para los analistas, estos datos confirman que el ajuste económico tiene un impacto directo y persistente sobre el empleo. “La destrucción de puestos formales no se detiene, y ahora que también cae el trabajo independiente, el daño se extiende a quienes intentaban generar sus propios ingresos”, señalaron, al tiempo que advirtieron que esta situación deriva en mayor precariedad, pérdida de beneficios sociales y menor poder adquisitivo para las familias.
Desde el Gobierno sostienen que las medidas implementadas buscan reestructurar la economía y que los resultados positivos tardarán en aparecer. Sin embargo, las cifras oficiales muestran que, por ahora, el empleo sigue siendo una de las variables más afectadas, sin señales claras de reversión a corto plazo.




