
Un nuevo informe de las Naciones Unidas volvió a encender las alarmas sobre la crisis alimentaria mundial. Según el organismo internacional, durante 2025 alrededor de 645 millones de personas, equivalentes al 7,8 % de la población del planeta, padecieron hambre, una realidad que continúa afectando a millones de familias en todos los continentes.
Si bien el reporte señala una leve mejora en comparación con los años anteriores, los especialistas advirtieron que el ritmo de avance resulta insuficiente para cumplir con uno de los principales compromisos asumidos por la comunidad internacional: alcanzar el objetivo de Hambre Cero antes del año 2030, establecido en la Agenda para el Desarrollo Sostenible.
La ONU sostuvo que los conflictos armados, el cambio climático, las crisis económicas, la inflación en los alimentos y las desigualdades sociales continúan siendo los principales factores que impiden garantizar el acceso a una alimentación adecuada para millones de personas.
El organismo remarcó que, de mantenerse las tendencias actuales, el mundo no logrará erradicar el hambre en el plazo previsto, por lo que instó a los gobiernos, organismos internacionales y al sector privado a reforzar las políticas públicas, aumentar las inversiones en sistemas alimentarios sostenibles y brindar mayor apoyo a las poblaciones más vulnerables.
Además, el informe destacó que, aunque algunas regiones registraron avances gracias a la recuperación económica y a programas de asistencia alimentaria, otras continúan enfrentando un deterioro significativo debido a conflictos prolongados y fenómenos climáticos extremos.
Frente a este escenario, Naciones Unidas reiteró el llamado a una acción global coordinada, advirtiendo que combatir el hambre no solo representa un desafío humanitario, sino también una condición indispensable para el desarrollo sostenible, la estabilidad social y el crecimiento económico de los países.




