
Los almacenes bonaerenses de barrio no logran recuperar el nivel de ventas. Las familias compran menos, recortan lo no esencial y buscan precios más bajos para llegar a fin de mes.
El vicepresidente de la Federación de Almaceneros de la provincia de Buenos Aires, Fernando Savore, advirtió que el principal limitante del consumo no es solo el precio de los alimentos, sino el peso de los gastos fijos.
“La gente compra lo justo y necesario”, explicó el dirigente. Según el relevamiento que maneja el sector, las familias destinan alrededor del 40% de sus ingresos a pagar servicios, transporte, prepaga y otras obligaciones mensuales. “Solo el 60 queda para vivir”, resumió.
Ese esquema golpea de lleno a los comercios de cercanía, donde se nota una compra más medida y racional.
Inflación más baja, pero sin rebote en los barrios
Savore señaló que la desaceleración de la inflación trajo algo de previsibilidad. Ya no pasa como en diciembre de 2023, cuando explicó: “Antes tenía que salir a comprar apenas cobraba el sueldo, porque al otro día aumentaba”.
Hoy las familias no necesitan stockearse por temor a remarcaciones, pero eso no significó más poder de compra. Tras un repunte por las Fiestas -“Las fiestas es un plus”-, enero, febrero, marzo y abril fueron muy flojos. “Fueron meses difíciles de verdad para sostener nuestro negocio”, reconoció.
La operatoria también cambió: “Depósito no necesitamos más, más que para una semana de reposición”, lo que permite no tener capital inmovilizado. Aun así, destacó: “Nuestros comercios siguen estando en pie”.
El boom de las segundas marcas
La estrategia de los consumidores para estirar el sueldo es migrar a segundas marcas y productos de pymes. “Las PYMES están reemplazando a las primeras marcas” y “Las primeras marcas están muy caras”, afirmó Savore.
Los ejemplos que dio marcan la diferencia:
– Pan lactal (600 gr): $6.000 primera marca vs. $3.000 pyme.
– Fideos: $4.000 primera marca vs. $1.200 pyme.
– Galletitas: tres cuartas partes de la góndola ya son de fabricantes pymes, según su estimación.
A eso se suman aumentos puntuales que siguen doliendo, como los lácteos. “La leche hoy hay que venderla por arriba de los $2.000 el litro”, detalló, tras una suba del 4% en el último mes relevado.
A granel para bajar el ticket
Para competir, muchos almaceneros bonaerenses compran a granel y fraccionan en el local.
– Cereal: $8.000 la caja tradicional vs. $3.000 fraccionado.
– Avena: $5.000 la presentación tradicional vs. $2.000 fraccionada.
“Esa misma avena la compramos, la envasamos nosotros”, explicó el dirigente.
El fiado, con tope
Otra postal es la vuelta del fiado, aunque convive con transferencias y pagos QR.
“El cuaderno está”, confirmó. “Nunca le vamos a decir que no al cliente que nos da de comer”.
Sin embargo, hay un límite financiero claro. La mayoría solo puede sostener una deuda por cliente de entre $40.000 y $50.000 y por pocos días. “No tenemos espalda para resistir un fiado tan grande”, advirtió.






