
Bajo el lema de honrar la vida, la salud y el espíritu de superación, una nueva edición de la Escalada Rosa reunió a alrededor de 120 participantes en la zona serrana de Tornquist. La iniciativa, impulsada por Sandra Díaz, sobreviviente de cáncer de mama, busca promover la prevención, acompañar a quienes atraviesan la enfermedad y recordar a quienes ya no están.
En una jornada marcada por la emoción, el compañerismo y las condiciones climáticas adversas, se llevó adelante la tercera edición de la Escalada Rosa, una propuesta que combina actividad física, contacto con la naturaleza y un profundo mensaje de concientización sobre el cáncer de mama.
La actividad tuvo como escenario la zona de la Estancia Funke, donde los participantes se prepararon para emprender una caminata cargada de simbolismo. Aunque las condiciones meteorológicas obligaron a modificar el recorrido originalmente previsto, el compromiso de los organizadores y de quienes se sumaron permitió mantener viva esta iniciativa solidaria.
Una montaña como símbolo de lucha y superación
Detrás de esta propuesta se encuentra Sandra Díaz, quien recibió un diagnóstico de cáncer de mama hace cuatro años y decidió transformar su experiencia personal en una actividad que transmitiera esperanza y fortaleza.
Durante una entrevista realizada antes de comenzar la caminata, Sandra explicó el significado que tiene para ella esta iniciativa.
“Se me ocurrió que la subida a una montaña representa un poco lo que es vivir el diagnóstico, el proceso de la enfermedad y, cuando uno ya más o menos lo pasa, es como llegar a la cima de la montaña”.
A partir de esa reflexión nació la Escalada Rosa, una aventura que Sandra propuso compartir con sus hermanos y que hoy alcanza su tercera edición.
La metáfora de ascender una montaña refleja las distintas etapas que atraviesan quienes reciben un diagnóstico de cáncer: la incertidumbre inicial, las dificultades del tratamiento, el acompañamiento familiar y la esperanza de superar cada obstáculo.
El acompañamiento familiar, un pilar fundamental
Entre las participantes se encontraba Mónica Díaz, hermana de Sandra, quien destacó la importancia de acompañar esta causa y valorar cada momento de la vida.
Con una amplia experiencia en actividades de montaña y 35 ascensos al cerro Tres Picos, Mónica aseguró que esta convocatoria tiene un significado especial.
“Acompaño a mi hermana a concientizar sobre las prevenciones, los cuidados y, sobre todo, a disfrutar la vida. Esto es lo que tenemos. Todos los días es un día nuevo y un día más para disfrutar”.
Sus palabras resumieron el espíritu de una jornada en la que el desafío deportivo quedó en segundo plano frente al valor del encuentro, la solidaridad y la celebración de la vida.
Andrés Kahele, otro de los participantes entrevistados, también puso de relieve el objetivo de la actividad: visibilizar el cáncer de mama y sostener el compromiso pese a las dificultades climáticas.
El clima obligó a modificar el recorrido
La organización tenía previsto realizar una travesía por sectores de mayor exigencia, pero las condiciones meteorológicas provocaron el cierre de los accesos a Tres Picos, Napostá y La Hoya.
Ante esta situación, los responsables resolvieron realizar el ascenso al Cerro Funke, una alternativa de aproximadamente 700 metros de altura, según lo señalado por la organización, con un recorrido de menor dificultad y una atractiva vista del paisaje serrano.
Sandra explicó que inicialmente se habían registrado unas 150 personas, aunque las modificaciones y las dificultades organizativas redujeron la participación a aproximadamente 120 aventureros.
La decisión de mantener la fecha respondió a la complejidad de reorganizar una convocatoria numerosa, teniendo en cuenta los compromisos personales de los participantes y las tareas necesarias para garantizar el desarrollo de la actividad.
Seguridad y organización para disfrutar de la experiencia
Antes de comenzar la caminata, los participantes recibieron indicaciones sobre las características del recorrido y las precauciones que debían adoptar.
Sandra detalló que, si bien el Cerro Funke representa una alternativa más accesible, el trayecto incluía el cruce de un arroyo, por lo que resultaba necesario extremar los cuidados.
La organización mantuvo contacto permanente con el personal de Funke y los guardaparques, quienes brindaron las indicaciones y autorizaciones correspondientes para desarrollar la actividad.
Además, se conformó un grupo de comunicación para transmitir las recomendaciones y especificaciones a todos los participantes.
Un mensaje que trasciende la montaña
La Tercera Escalada Rosa representa mucho más que una caminata por las sierras bonaerenses.
Es una manifestación colectiva de esperanza, memoria y compromiso con la prevención del cáncer de mama.
También constituye un homenaje a quienes lograron superar la enfermedad, un gesto de acompañamiento hacia quienes actualmente enfrentan tratamientos y un recuerdo especial para aquellas personas que ya no están.
En el marco del mes de sensibilización sobre el cáncer de mama, esta iniciativa vuelve a destacar la importancia de los controles médicos, la detección temprana y el acceso oportuno a la atención sanitaria.
La experiencia de Sandra Díaz demuestra cómo una historia personal puede transformarse en una propuesta colectiva capaz de movilizar y sensibilizar a toda una comunidad.
Porque cada paso representa una dificultad superada, cada compañero simboliza una mano extendida y cada cima recuerda que, aun frente a las adversidades, siempre existen motivos para seguir adelante.
La Escalada Rosa volvió a transmitir un mensaje que trasciende cualquier desafío deportivo: celebrar la vida, promover la prevención y mantener vivo el recuerdo de quienes dejaron su huella en el camino.
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