Confirmaron la prisión preventiva de Mario Alberto Barroz, acusado de la violación seguida de muerte de la hija de su pareja, una niña de dos años que estaba a su cuidado.
Esa causa judicial avanza en términos procesales más allá de no tener la repercusión en los medios nacionales.
 
En los últimos días, la Justicia confirmó que Mario Alberto Barroz, el supuesto asesino de la pequeña, continuará en prisión al menos hasta el juicio oral.
 
La Cámara Penal rechazó un recurso de la defensa oficial del acusado y confirmó la prisión preventiva que había dictado la jueza Susana Calcinelli.
 
Hasta cuando se cometió el hecho, el 21 de septiembre pasado, Barroz era pareja de la madre de Alaia y tenía a su guarda a la niña y a otro menor de 7 mientras la mujer trabajaba.
 
El hecho se descubrió cuando aquella tarde el hombre, auxiliado por un vecino, llegó al hospital Municipal de Coronel Rosales con la pequeña en brazos.
 
Los médicos determinaron que presentaba distintas lesiones internas y en la zona genital y en esas circunstancias Barroz -un hombre de 29 años que fue desafectado de la Policía- quedó detenido.
 
En el domicilio de la pareja del barrio Albatros XXVII, donde se consumó el brutal ataque, se secuestraron prendas de vestir, sábanas, acolchados y pañales descartables, así como otros elementos sometidos a pericias.
 
Pruebas clave
 
De movida, la fiscalía no dudó en relacionar a Barroz con el crimen, a partir de dos elementos de prueba.
 
Por un lado, que el médico de Policía determinó que la muerte se produjo casi inmediatamente antes del ingreso de la menor al centro asistencial y, por otro, que los vecinos a los que recurrió el expolicía para llevar a la pequeña en la emergencia confirman que no había otros adultos en el lugar.
 
Barroz y la madre de Alaia estaban en pareja desde fines de 2020, mientras que el padre biológico de la pequeña está privado de la libertad en la cárcel de Villa Floresta.
 
De la defensa
 
El abogado Eduardo Zalba, defensor oficial de Barroz, pidió atenuar la calificación legal contra su asistido al apelar la prisión preventiva, pero la Sala I de la Cámara rechazó sus argumentos.
 
Zalba aseguró que el acusado no quiso matar a la niña, aunque no cuestionó el abuso sexual.
 
“Lejos está de la voluntad de mi pupilo ocasionar la muerte, no esperaba que su accionar causara el resultado, que no fue querido ni aceptado”, dijo.
 
Para sostener ese argumento sostuvo que, de lo contrario, no hubiera requerido ayuda y trasladado a la menor al hospital, además de permanecer en ese lugar mientras la asistían.
 
“No se condice con la intención de provocarle la muerte como sí requiere la figura imputada”, afirmó Zalba.
 
Por otro lado, dijo que el informe autopsial no concluye “fehacientemente” que su acción “provocó la muerte” y por ese motivo pidió encuadrar el homicidio como preterintencional.
 
De todas maneras, los camaristas Gustavo Barbieri y Pablo Soumoulou descartaron cada uno de los argumentos y mantuvieron en la cárcel al imputado.
 
Consideraron suficientes los elementos de prueba para sostener la materialidad del hecho, la autoría de Barroz y la calificación legal en su contra: abuso sexual doblemente agravado por el resultado muerte y por ser guardador de la víctima.
 
Y explicaron que aún con la hipótesis del encuadre legal de la defensa nada cambiaría en esta etapa procesal y el expolicía continuaría detenido./lanueva/serpuntaalta
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