
La tensión en la frontera israelo-libanesa se disparó hoy con una nueva oleada de ataques israelíes en el sur del Líbano, mientras el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, acusaba al grupo chií Hezbolá de “desintegrar” el alto el fuego vigente.
Los ataques aéreos y de artillería israelíes se produjeron después de que el ejército de Israel ordenara la evacuación inmediata de varias localidades del sur del Líbano ante la inminencia de nuevos ataques. Según fuentes libanesas, los bombardeos impactaron en Kfar Tibnit y otras zonas, con reportes de víctimas aún no verificados de forma independiente.
Netanyahu, en un mensaje de video difundido tras una reunión de su gabinete, afirmó que Israel actúa “enérgicamente de acuerdo con las reglas que hemos acordado con Estados Unidos y, incidentalmente, también con el Líbano”, lo que, según él, implica “libertad de acción no solo para responder a los ataques, sino también para frustrar amenazas inmediatas”. El primer ministro israelí denunció que Hezbolá ha “desintegrado” el alto el fuego, a pesar de la tregua acordada el 17 de abril.
Estas declaraciones se producen en un contexto de escalada, donde Netanyahu había ordenado el sábado por la noche “golpear con contundencia” a Hezbolá tras la detección de dos proyectiles y un dron lanzados desde Líbano hacia Israel, calificándolo como una “flagrante violación” del cese al fuego. El gobierno israelí también aprobó la creación de un equipo interministerial para acelerar la protección de las comunidades del norte del país, expuestas a los ataques de Hezbolá.
Desde el 2 de marzo, cuando Hezbolá reanudó los ataques contra Israel en respuesta a ofensivas estadounidenses e israelíes contra Irán, las autoridades sanitarias libanesas cifran en al menos 2.491 los muertos y 7.719 los heridos en Líbano a causa de los ataques israelíes.
La comunidad internacional observa con preocupación la escalada, que pone en riesgo la estabilidad de la región y la continuidad de un alto el fuego ya frágil.






