
Desde el Partido Intransigente de Coronel Rosales, el referente político Juan Ferreyra y la licenciada Rossana Arce abordaron la necesidad de fortalecer la prevención, informar a la comunidad y establecer medidas de protección frente a posibles fenómenos meteorológicos extremos. La experiencia de la inundación del 7 de marzo de 2025 fue uno de los ejes centrales de la entrevista.
En una entrevista dedicada a la problemática ambiental y sanitaria, Juan Ferreyra, reconocido referente del Partido Intransigente de Coronel Rosales, estuvo acompañado por la licenciada Rossana Arce, especialista en control del medioambiente y epidemiología, quien brindó recomendaciones destinadas a reducir los riesgos que podrían generar futuras tormentas intensas en la región.
Durante el encuentro, Ferreyra destacó la trayectoria histórica del espacio político en el distrito y puso especial énfasis en la necesidad de abordar las preocupaciones ambientales desde una perspectiva preventiva, con responsabilidad institucional y participación de profesionales especializados.
El dirigente señaló que los problemas vinculados al cambio ambiental y sus consecuencias no son exclusivos de Coronel Rosales, sino que representan un desafío que alcanza a distintas regiones del país y del mundo.
En ese sentido, consideró fundamental que tanto el Estado como la sociedad comience a desarrollar herramientas de prevención y respuestas organizadas que permitan enfrentar eventuales emergencias, brindando información y tranquilidad a la población.
Rossana Arce: “El objetivo es minimizar los riesgos y proteger la salud de la población”
Uno de los momentos centrales de la entrevista estuvo a cargo de la licenciada Rossana Arce, quien explicó que la prevención debe contemplar no solamente los posibles daños materiales provocados por fenómenos meteorológicos, sino también las consecuencias sanitarias que pueden presentarse durante y después de una emergencia.
La profesional hizo referencia a los antecedentes de la inundación del 7 de marzo de 2025, que dejó importantes consecuencias en materia de infraestructura y servicios en la región.
Según señaló, todavía existen situaciones que generan preocupación entre los vecinos, particularmente aquellas relacionadas con el estado de las calles, los sistemas cloacales y las posibles consecuencias sanitarias de nuevas precipitaciones intensas.
Arce remarcó que la posibilidad de tormentas asociadas al fenómeno de El Niño no significa necesariamente que vaya a producirse una inundación, por lo que insistió en evitar alarmismos y promover una cultura de preparación responsable.
La información meteorológica como primera herramienta de prevención
Durante la entrevista, la especialista recomendó que la población consulte periódicamente los informes y alertas emitidos por el Servicio Meteorológico Nacional.
La disponibilidad de información oficial, explicó, permite tomar decisiones anticipadas y organizar medidas de protección en los hogares.
También destacó la importancia de prestar especial atención a los sectores más vulnerables de la comunidad, como los niños, las mujeres embarazadas, los adultos mayores y las personas con problemas de salud.
Entre las principales recomendaciones preventivas mencionadas durante el encuentro se encuentran:
Consultar diariamente los pronósticos y alertas meteorológicas oficiales.
Preparar una mochila de emergencia con elementos esenciales, documentación protegida, agua potable y medicamentos necesarios.
Contar con linternas y elementos de iluminación ante posibles interrupciones del suministro eléctrico, evitando utilizar velas cuando exista riesgo de incendio.
Resguardar alimentos, agua potable y elementos de higiene.
Establecer medidas de protección para niños, embarazadas y adultos mayores.
Evitar el contacto con aguas de inundación, barro y residuos potencialmente contaminados.
Seguir las indicaciones de Defensa Civil y las autoridades sanitarias.
El peligro sanitario continúa después de las inundaciones
Otro aspecto destacado por Rossana Arce fue el riesgo que representan las aguas estancadas y el barro acumulado tras una inundación.
La especialista advirtió que estos elementos pueden contener contaminantes capaces de provocar infecciones y otras enfermedades.
En particular, manifestó su preocupación por los niños que, una vez finalizada una tormenta, pueden entrar en contacto con agua o barro contaminados mientras juegan.
Por ese motivo, insistió en que las medidas preventivas deben mantenerse incluso después de que hayan mejorado las condiciones meteorológicas.
La recuperación posterior a una inundación no debe limitarse a reparar los daños materiales, sino que también requiere medidas sanitarias para proteger a la comunidad.
El recuerdo del 7 de marzo y la necesidad de estar preparados
La inundación del 7 de marzo de 2025 ocupó un lugar importante en la conversación.
Arce sostuvo que las consecuencias de aquel episodio todavía generan preocupación, incertidumbre y temor entre distintos sectores de la población.
Frente a esa realidad, consideró fundamental mantener canales de comunicación permanentes, promover la escucha activa y facilitar información clara que permita disminuir la angustia ante posibles situaciones similares.
La profesional también destacó la importancia de trabajar anticipadamente y no esperar a que se produzca una emergencia para comenzar a organizar las medidas de respuesta.
El compromiso político y profesional frente a los desafíos ambientales
Por su parte, Juan Ferreyra valoró el acompañamiento técnico de Rossana Arce y destacó la necesidad de incorporar conocimientos especializados al debate público.
Desde el Partido Intransigente de Coronel Rosales se planteó la importancia de impulsar propuestas orientadas a la prevención de emergencias, la protección ambiental y el cuidado de la salud comunitaria.
La participación de profesionales, el acceso a información confiable y la coordinación entre instituciones fueron presentados como elementos fundamentales para reducir las consecuencias de posibles fenómenos climáticos adversos.
Prevenir, informar y acompañar a la comunidad
La entrevista dejó un mensaje central: la prevención comienza mucho antes de que se produzca una emergencia.
Conocer los riesgos, preparar los hogares, proteger a las personas más vulnerables y respetar las recomendaciones oficiales son acciones que pueden contribuir a disminuir las consecuencias de una tormenta severa.
Tanto Juan Ferreyra como Rossana Arce coincidieron en la importancia de fortalecer la conciencia ambiental y sanitaria, promoviendo una comunidad mejor informada y preparada.
En una región donde el recuerdo de las inundaciones continúa presente, el desafío pasa por transformar esa experiencia en planificación, responsabilidad y medidas concretas de prevención.
Porque frente a una posible emergencia, la información, la organización y la prevención pueden marcar la diferencia.
Entrevista completa






