
La Plaza Belgrano es uno de los principales espacios de encuentro de Punta Alta. Allí conviven niños, familias, adultos mayores y personas con discapacidad o movilidad reducida. Es un lugar para caminar, descansar, jugar y disfrutar del espacio público.
Pero esa convivencia necesita reglas y, sobre todo, que esas reglas se cumplan.
El último sábado, una niña de 10 años fue embestida por un joven de 27 años que circulaba en bicicleta por los senderos internos de la plaza. Como consecuencia del impacto, la menor sufrió una cortadura en la pierna, raspaduras y otras lesiones que requirieron atención médica y puntos de sutura.
Lo ocurrido vuelve a poner sobre la mesa una situación que puede observarse en muchas Plazas de nuestra Ciudad: la circulación de bicicletas entre niños y mayores que disfrutan de una tarde en familia y que se ve frustrada ante estos eventos.
Y aparece una pregunta: ¿en qué momento naturalizamos que un espacio pensado prioritariamente para los peatones se transforme en un lugar de circulación de bicicletas?
Una cuestión de convivencia
Una plaza es un espacio compartido, pero compartirlo no significa que todos podamos utilizarlo de cualquier manera.
Quien circula en bicicleta tiene responsabilidad frente a quienes caminan. En un espacio donde hay niños, adultos mayores y personas con movilidad reducida, una maniobra inesperada, una velocidad inadecuada o simplemente la falta de atención puede terminar en un golpe.
No se trata de estar en contra de las bicicletas. Son un medio de transporte saludable y necesario para mejorar la movilidad urbana. El problema aparece cuando se utiliza un espacio peatonal como si fuera una vía de circulación.
¿Alcanza con colocar un cartel?
Aquí aparece la responsabilidad municipal.
La señalización y la información son necesarias, pero ninguna norma se cumple solamente porque esté escrita o porque exista un cartel. No se puede dejar al libre albedrío de la gente la responsabilidad ineludible del Estado de CUIDAR.
Cuando la norma se convierte en letra muerta por la absoluta ausencia de control, el mensaje implícito que recibe la sociedad es que hacer las cosas mal no tiene consecuencias. Si no hay inspectores recorriendo la plaza, si no hay una presencia disuasiva y activa, las ordenanzas se transforman en meros papeles archivados en un cajón.
Lo más paradójico de esta situación es que Punta Alta no carece de marcos normativos para enfrentar el desorden urbano; lo que falta es decisión política para aplicarlos. La Ordenanza 3886 contempla explícitamente la figura del placero, un rol fundamental concebido no solo para el mantenimiento y cuidado de los espacios verdes, sino también para garantizar la convivencia, advertir infracciones y poder aplicar multas a quienes incumplan las reglas. Por eso, el problema no debería reducirse a colocar un cartel.
La pregunta es ¿qué sucede después?
Si una persona ingresa en bicicleta a un sector donde su circulación está restringida, ¿Quién interviene? ¿Quién advierte? ¿Quién controla?
Una norma sin control pierde capacidad preventiva. El Estado municipal debe garantizar que las reglas sean conocidas y, cuando corresponda, hacerlas cumplir.
La Plaza Belgrano necesita orden y presencia
Lo ocurrido con esta niña no debería convertirse simplemente en una noticia de un día.
La Plaza Belgrano pertenece a todos: chicos, familias, adultos mayores y personas con discapacidad que necesitan desplazarse con seguridad.
Por eso, el municipio debe ordenar, señalizar y controlar la Plaza Belgrano en base a las normas existentes.
No se trata de prohibir por prohibir. Se trata de establecer prioridades claras: en los sectores peatonales, la prioridad debe ser del peatón.
La bicicleta forma parte de una movilidad sustentable, pero eso no significa que pueda circular de cualquier manera y por cualquier lugar.
Prevenir también es ordenar. Controlar también es cuidar.
Una plaza segura no es aquella en la que simplemente no ocurrió un siniestro. Es aquella en la que el Estado trabaja para reducir las posibilidades de que ocurra.
Mauro David Roldán
Técnico Universitario en Seguridad Vial





